Nos lo hemos pasado en grande y hemos hecho cosas que de no ser por ir con los críos no lo hubiéramos hecho. Un día en "Isla Mágica" en la que los txikis se lo pasaron tan divertido como los mayores y nos hicieron probar extraños efectos de la gravedad y las fuerzas centrífuga y centrípeta en distintas atracciones y artefactos metálicos. En la de la foto no nos pudimos montar (uuufff) por que los críos no tenían la edad mínima permitida.
Toda una experiencia para cinco adultos que no están acostumbrados a ciertos excesos.
Pero lo más jugoso e inesperado fue el paseo en globo aerostático que nos pegamos en los alrededores de la ciudad de la mano de Curro que era el piloto de la empresa "GLOOBO" que nos hizo disfrutar de una hora y media muy relajada; tanto que a ninguno de los pasajeros se nos hacía la hora de bajar, pero el suelo era la señal de que el viaje había terminado. Una experiencia de lo más aconsejable para cualquier persona, incluso con vértigo, ya que uno de nosotros iba dispuesto a pasarlo mal por ese motivo y disfrutó como un poseso.
También es una fuente inagotable de motivos para fotografiar, las imágenes de los pasos son en la mayoría de los casos fantásticas, pero también las actitudes de los participantes y los juegos de luces y sombras que se producen en determinados momentos.
Vamos que es muy recomendable, y así lo podéis ver y pasar envidia.